Feb 112012
 

 

Vamos a verlo por medio de un ejemplo: el de los videoclubs. Hace ya unos años (cerca de 25), cuando empezaron a popularizarse los videos en España, estaba claro que este era un negocio de futuro. Las ventas de aparatos de vídeo iban a más, a la par que la demanda de alquiler de películas. Por tanto, hubo gente dispuesta a establecerse como negocio dedicado al alquiler de películas.

El resultado no se hizo esperar: los clientes empezaron a acudir en masa a los videoclubs y los deseados beneficios no tardaron en aparecer.  ¿Qué ocurrió entonces? Que otras personas quisieron beneficiarse de un negocio tan rentable, y también ellos montaron sus propios videoclubs. Inicialmente, el efecto sobre la rentabilidad de los pioneros fue escaso, dado el gran mercado potencial existente. Sin embargo, la constante apertura de nuevos videoclubs llegó a un momento que, al abrir uno nuevo,el propietario se encuentra con que no vienen tantos clientes como pensaba y apenas se cubren costes.

¿Qué ocurre? Que la totalidad del mercado ya estaba atendido por los videoclubs existentes. ¿Cuál es a continuación la decisión del nuevo propietario? Bajar precios. Cuando corre la voz en el barrio de que el nuevo videoclub alquila películas a menor precio, los clientes no tardan en llegar (de hecho, si el mercado tuviera un comportamiento perfecto, todos los clientes sabrían de los precios ‘tirados’ del nuevo videoclub y acudirían a él a alquilar películas).

La llegada de un nuevo videoclub que reduce precios para aumentar su cartera de clientes provoca que, casi inmediatamente, el resto de videoclubs modifiquen también sus precios a la baja. Lo que no quiere decir que dejen de ser rentables, pero pasan a serlo menos. Pero mientras el negocio sea rentable, podremos estar seguros de que la entrada de nuevos competidores seguirá tirando a la baja de los precios.

¿Hasta cuándo? Hasta que llega un momento en que los precios han bajado tanto que apenas resulta rentable tener un videoclub.

Cuando el negocio deja de ser rentable, por debajo de su coste de oportunidad (que le resulte más rentable trabajar para un tercero o depositar el dinero a plazo fijo), normalmente, parte de los competidores dejarán el negocio en favor de otras actividades más rentables. Con estos cierres, la posición de los competidores que permanezcan mejorará al haber menos competencia.

A medio plazo, el proceso de entrada y salida de competidores, y el proceso de subida y bajada de los precios, alcanza un punto de equilibrio., el mercado madura.

Conclusión: en mercado de competencia perfecta, a medio y largo plazo es imposible obtener rentabilidades superiores a inversiones en condiciones de riesgo nulo.

Sin embargo, hay sectores en que la rentabilidad es real, es elevada, y además lo es año tras año. ¿Por qué? Por que son sectores o mercados con competencia imperfecta.

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