Ago 292013
 

Introducción

 

Para poder analizar una empresa deberemos, previamente, conocer con cierto grado de profundidad los Estados Financieros, especialmente el Balance y la Cuenta de Resultados.

Así pues, para realizar el Análisis Financiero, primeramente veremos en qué consiste el Balance de una empresa y daremos un repaso a las principales partidas de las masas patrimoniales que lo componen.
Según la importancia relativa de los datos presentados por la empresa, procederemos posteriormente en la etapa de análisis propiamente dicha, a realizar ciertas comprobaciones que pueden llevarnos a modificar o reclasificar alguna partida.

Lo mismo realizaremos con la Cuenta de Pérdidas y Ganancias, sobre la que se basa, principalmente el Análisis Económico.

 

El balance

 

El balance de una empresa acostumbra a ser el reflejo más representativo de la situación patrimonial de la empresa. Podemos definirlo como:

“La relación ordenada y valorada de los bienes y derechos de una empresa, y de los recursos financieros empleados para su obtención”.

Como se desprende de esta definición, dentro del balance coexisten dos grandes grupos: uno que agrupa los bienes y derechos y otro que incluirá los recursos financieros empleados en la adquisición de esos bienes y derechos. Estos dos grupos representan las dos caras de una misma moneda, la empresa y, por lo tanto, su valor ha de ser idéntico.

El Balance de Situación clasifica los bienes y derechos en el Activo y el capital y las deudas en el Patrimonio Neto y Pasivo, como sigue:

 

ACTIVO PATRIMONIO NETO Y PASIVO
Bienes (lo que la empresa tiene)
Derechos (lo que le debena la empresa)
Recursos Propios (aportaciones de los socios)
Deudas (lo que la empresa debe)

 

Como se desprende de la definición anterior, dentro del balance hay dos grandes grupos que forzosamente son idénticos en cuanto a su valoración ya que representan dos aspectos de la misma realidad (la empresa).

 El primer grupo es lo que llamaremos ACTIVO y engloba los bienes y derechos de los que es titular la empresa o, expresado de otro modo, el valor total de sus inversiones.

Ejemplos de Activo de un negocio pueden ser: una maquina, el edificio de la fábrica o almacén; una furgoneta que se utiliza para el reparto de productos; la materia prima (tornillos, piezas, etc) que se encuentra en al almacén a la espera de ser utilizada en la fabricación de un producto; el dinero que tenemos en la caja o en la cuenta corriente del banco, etc.
Todo ello constituyen bienes y derechos y representan inversión en el negocio.

 El segundo grupo es el PATRIMONIO NETO y PASIVO y representa los recursos utilizados para obtener el activo; es decir, representa la financiación de los bienes y derechos. No debe, pues, confundirse el patrimonio neto y pasivo con las deudas ya que incluye, además de estas, las fuentes de financiación propias.

Ejemplos de Patrimonio Neto y Pasivo de un negocio pueden ser: el importe del capital social con el que se inició el negocio; el Leasing que nos queda pendiente de pagar y que en su día utilizamos para adquirir una máquina o un vehículo; el importe dispuesto de una póliza de crédito que nos concedió un Banco o Caja; el importe utilizado de una línea de Descuento Comercial, etc.
Todo ello constituyen recursos, ya sean propios o ajenos, utilizados en inversiones del Activo.
El balance expresa la situación de la empresa en un momento puntual, generalmente, a final de año.

Ejemplo. Lo más habitual es que cuando solicitamos los balances a una empresa, nos entregue los balances de cierre a 31 de Diciembre.
Es importante disponer de los datos de varios ejercicios y, como veremos, en ocasiones se hace necesario o conveniente el disponer de datos parciales de un ejerecicio, por ejemplo, datos trimestrales
No obstante, cualquier negocio se encuentra en continuo movimiento y evolución, y esta dinámica no puede recogerla un sólo balance. En consecuencia, lo importante es poder comparar de varios balances en años sucesivos (análisis dinámico) que nos permitirá conocer no sólo la situación actual de la empresa sino también su evolución.

En determinadas actividades, la situación de la empresa a final del año no es la más representativa. Esto ocurre en los negocios con fuerte estacionalidad en alguna de sus áreas (ventas, compras, cobros, pagos, producción, etc.).

Ejemplo. Pensemos en negocios como, por ejemplo, los turrones o los juguetes.
Sus ventas se concentran a finales de año, debido a las fiestas navideñas. Si sólo tenemos en cuenta la información de la empresa a 31 de Diciembre, aunque dispongamos de datos correspondientes a varios ejercicios, siempre existirá esa concentración a final de año.
Cualquier análisis y cálculo de ratios (que luego veremos) que realicemos con esos datos, nos pueden dar una visión distorsionada de la realidad del negocio.

En casos como los del ejemplo, el análisis de los datos a final de ejercicio resulta, sin duda, afectado por la citada estacionalidad, la cual deberemos valorar para una correcta interpretación de las conclusiones. El análisis de balances cerrados en diferentes momentos del ejercicio explicaría más claramente la realidad de la empresa.

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